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Damián Quilici, poesía barrial y 2.0

Oriundo de Las Tunas, pero con muchas historias pateando el Conurbano, llega a miles de personas por día a través de sus poesías en las redes. También hace unipersonales con un lenguaje diferente. “La gente me manda mensajes diciendo que no lee libros pero me lee a mí”, expresó con orgullo.

 

 

“¿Qué hacés amigo? Ahora puedo hablar”. Del otro lado del teléfono está Damián Quilici, El Freud de la Villa, que cuenta con más de 140.000 seguidores en redes sociales, y con una grilla repleta cada fin de semana con presentaciones de stand up. El secreto mejor guardado de zona norte tuvo un 2019 de despegue. Años atrás dejó la fábrica para dedicarse a su pasión: la poesía. Con un toque diferente. “Tengo un lenguaje de calle de tierra”, asegura el poeta villero.

“Pasan los trenes y no me subo. Siempre estoy esperando colarme en el último”, dice en uno de sus tantos posteos. A veces sube poesías urbanas y en otras historias que divide por capítulos. Esos relatos forman parte de unos doce libros que se encuentran en formato PDF y que Quilici vende on line y en sus presentaciones. “Trabajo solo, todo el día estoy con esto, desde que me levanto. Mi compañera me ayuda con las correcciones. Pero escribo, mando los libros por E-mail, vendo los shows y luego me quedo hablando con la gente, tomando una cerveza. Yo no soy una estrella”, asegura en diálogo con 1623.

 

Hay historias en primera persona y otras en tercera. ¿Cuánto hay de tu vida, cuánto te contaron o son inventadas?

La historia de Los Rotos, que es la última, es real. También la de dos chicas que se enamoran. Le cambio los nombres, obvio. La piba que me gusta también es real, es mi historia. La gente me va contando cosas y yo anoto. O me mandan mensajes privados. Se prenden mucho y me cuentan lo que les pasa.

 

¿Cómo arrancó todo esto de la poesía?

Mi sueño era ser periodista. Me gusta leer cosas como Brando, una revista cheta de La Nación, Perfil, que, por más que a veces no coincida ideológicamente, tienen textos muy interesantes. Me interesó la lectura de chico. Aprendí a leer de chico, leyendo Crónica con mi abuelo. Yo me crie con mis abuelos.

Mi mamá trabajaba de doméstica en una casa y antes de tirar muchas cosas, sus patrones, unos alemanes, se las dieron a ella. Yo tenía 13, 14 años. Le dieron una bolsa de juguetes y tenía varios libros: Robinson Crusoe, 20 poemas para ser leídos en el tranvía, de Oliverio Girondo, Operación Masacre, Manifiesto Comunista de Marx… Muchos de esos los terminé de entender de grande.

Después empecé con fanzines muy mal escritos, que repartía. Te hablo del `94 al `98, el final del menemismo.

 

¿Hoy cuántos libros tenés escritos?

Tengo unos doce libros virtuales, diez escribí el año pasado y ya tengo dos en lo que va del 2020. Empecé con esto en 2012, cuando dejé de trabajar en Pepsico. Arreglé y me fui. Después se vino la debacle en la fábrica. No lo planee, se fue dando solo. Hice un curso cuando todavía estaba en la fábrica. Ya empezaba a tener algunas presentaciones y era taka taka, plata en mano, en negro. Haciendo números me di cuenta que me convenía más el stand up. Luego me llamaron de la tele y otros lugares más.

 

¿Y cómo surgió el estilo?

Hacía stand up y leía poesía de otros, me daba vergüenza el lenguaje de calle de tierra que yo usaba. Los relatos en las redes sociales me ayudaron a que venga más gente a los shows. Hago poesía, stand up y también trabajo de DJ.

 

Publicás que los vendés y los mandás por E-mail. ¿Cómo te va con eso?

Vendo unos cinco libros por día. La gente lo compra por Mercado Pago y me lo piden. No importa el día ni la hora, se los mando rápido por E-mail. Los compran y los quieren ya. Y tienen razón. Yo trabajo de esto todo el tiempo, me dedico full time a esto de escribir, producir y comercializar el producto, de lunes a lunes. No me hago el estrella, después de cada presentación me quedo hablando con la gente. Voy a gamba o con mi motito.

 

¿Tenés sponsors o gente que trabaje con vos?

Tuve, pero ahora no. Estoy abierto a todo. Especialmente si es comida, jaja. Yo hago todo, tuve una chica que vendía los shows, pero por ahora no.

 

Hay bandas de cumbia que levantan la bandera a favor del “privado de su libertad”. ¿Vos qué postura tenés con los presos?

Nunca estuve preso, no me sale escribir sobre algo que no sé. Una vez fui a hablar, pero estuve veinte minutos en Devoto y me fui. Sí hay presos que escriben y me mandan sus cosas. Hay otros escriben sobre ese mundo y lo hacen bien. Prefiero que lo hagan ellos.

¿Tu pareja, que apareció en algunas historias, cómo se relaciona con tu actividad?

Ella me apoya en todo, me da una mano en la corrección, con algún texto. Yo escribo a cara de perro, viste.

 

Escribís en primera persona en redes pero siempre con humor o con ironía. De tu familia nada…

Tengo dos hijos, un nene y una nena, de 13 y 16. Yo estoy separado de su madre. Los mantengo al margen de esto.

Contás historias de barrio, pero en formato de poesía. ¿Cómo le llegás a tus vecinos? ¿Los que van a bailar a Tropitango leen poesías?

Recibo muchos mensajes de gente que me dice `yo no leo libros pero te leo a vos`. Se genera empatía. Yo no soy influencer, pero me siento satisfecho si la gente se anima a escribir y me lo manda por Instagram. Eso es muy importante.

Hay gente que no entiende. Me dicen `che loco, no estigmaticen a la pobreza`. Yo solo planteo las desigualdades del lugar donde vivo.

 

¿Cuál es tu sueño ahora que tu trabajo se fue afianzando?

Quiero sacar el libro por editorial, falta poco para eso. También presentarlo por las provincias, por Uruguay, seguir creciendo.

 

Gustavo García

Periodista, docente.

@gustavomaschwitz en Instagram

 

 

Cómo encontrarlo

Damián Quilici tiene su Facebook abierto. En Twitter figura como @VamosDespacito, en Instagram es @elfreuddelavilla mientras que en la red social más popular figura como https://www.facebook.com/ElFreudDLaVilla

 

Leelo

 

Actualmente editó con formato PDF dos libros: Los Rotos, murga y desamores, y Block de notas 2020, veinte poemas para ser leídos en el Roca. Se pueden adquirir contactándose con el autor en las redes y por correo a elfreuddelavilla@gmail.com

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